brecha,
¿qué brecha?

El Diseño está teniendo un rol cada vez más relevante en las organizaciones e instituciones asumiendo y lidiando con proyectos y decisiones de cada vez más impacto y complejidad tanto política, ética como socio-técnica. Y es precisamente en ese momento cuando nos hemos dado cuenta con mayor claridad y virulencia, aunque siempre haya sucedido así, que el Diseño está favoreciendo e impactando decididamente en la construcción de un mundo-planeta que tiende al agotamiento y al colapso.

En este contexto, los diseñadores y diseñadoras experimentamos cada vez más en nuestra cotidianidad la frustración de que, creyéndonos estar en el sitio donde se producen los cambios y las transformaciones y ser el rol aparentemente destinado para acometerlos, no podemos cambiar la realidad que tanto nos atraviesa. Se nos dice que todo es posible pero al final sentimos que no podemos hacer realmente nada. Ya no es ni siquiera sentirse alienado, es decir, sentir la distancia entre nosotros y el producto que diseñamos sino sentirse impotente, es decir, sentir el abismo entre nosotras y el mundo que experimentamos cada día y que queremos cambiar.

¿Qué nos queda por hacer? ¿Dónde acudir?

Las universidades, las escuelas de diseño y las organizaciones de hoy gravitan en torno a una educación y modelos de aprendizaje orientados a las necesidades y los tiempos impuestos por el mercado, refuerzan los marcos de pensamiento y paradigmas existentes en la práctica hegemónica del Diseño, parcelan y delimitan estríctamente los saberes y formas de conocimiento y evitan proponer entornos experimentales, críticos y reflexivos que se conviertan en condición de posibilidad para el cambio. Aunque quizás sean incluso peor aquellas iniciativas que solo buscan complacerse en los jardines de la buena conciencia y el conocimiento erudito de los diseñadores y diseñadoras, o aquellas que ofrecen recetas, metodologías y herramientas milagrosas y consumibles proclamando el nacimiento de una nueva disciplina capaz de ofrecer un futuro y un mundo mejor.

Estar en la brecha no es una promesa de futuro llena de esperanza, ni una solución cerrada y de éxito garantizado e inmediato, ni un refugio o terapia para poder dormir bien por las noches, sino que es un catalizador, una red de complicidades, compuestas de cuerpos y mentes, que entendemos que para combatir la impotencia que envuelve nuestra vida en general y nuestra práctica profesional en particular, hay que atreverse a atravesar esa realidad que tanto nos interpela y nos produce malestar para plantear colectivamente cómo subvertir y transformar nuestra profesión, modestamente pero decididamente, de tal manera que ya no pueda ser la misma.

Estar en la brecha es interrumpir nuestro pensamiento para volver a diseñar.

Manifesto brecha

1

Tejer un nos-otros y una experiencia de lo común para aprender desde el diseño a relacionarnos desde los vínculos que nos constituyen y nos sitúan entre y con los demás en un mundo común.

2

Descubrise implicado, sentirse afectado y dejarse comprometer con las preguntas radicales de nuestro tiempo que interrogan e interpelan nuestra práctica para hacer de un mundo agotado un mundo más vivible.

3

Situarnos y habitar en los márgenes de la profesión para agrietar y desplazar los límites de la práctica del diseño y desplegar nuevas condiciones de lo posible y lo deseable.

4

Operar desde un territorio experimental para posibilitar la investigación y la creación de nuevos conocimientos, sentimientos y valores compartidos.

5

Construir entornos independientes de las lógicas propias de las organizaciones y el mercado para contagiar, favorecer el cambio y transformar los existentes.

6

Entender y concebir el diseño como una actividad ligada a la exigencia del pensamiento filosófico y crítico para combatir la hostilidad y la extrañeza que nos produce nuestra práctica y quéhacer como diseñadores y diseñadoras.

7

Defender un diseño encarnado como una invitación a poner en relación nuestra práctica desde y con nuestros cuerpos para adquirir y desplegar un estado de mayor presencia y atención cuando diseñamos y tratamos con nosotros mismos, con los demás y el mundo.